Oposición ¿estúpida?
Primer acto: En el último acto de la Mesa de Enlace (junto a empresarios, religiosos, políticos, entre otros) el presidente de la Sociedad Rural Hugo Biolcati dijo que había que "descabezar al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Salió su "camarada" Alfredo De Angeli diciendo que esos dichos "es grave lo que dijo pero fue un error involuntario".
Segundo acto: el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri designó al "escritor" Abel Posse como nuevo ministro de educación. El designado hizo declaraciones públicas en un medio de tradicción oligárquica que provocaron el repudio de vastos sectores sociales y políticos. El jefe de gobierno Macri viene siendo criticado por el tema de las escuchas telefónicas, designación de "Fino" Palacios en la Policía Metropolitana, entre otros. Hay sectores del macrismo y algunos medios de comunicación que intentan mostrar estas medidas como "errores", que Mauricio Macri se equivoca porque es un "ser humano".
Tercer acto: asumen los diputados elegidos en las últimas elecciones. El oficialismo pierde mayoría absoluta en el parlamento. Ingresan nuevos legisladores de centroizquierda. Los medios de comunicación, repitiendo frases de ciertos diputados opositores, dicen que es una gran fiesta cívica y el gobierno está perdiendo terreno, pierde fuerza. Los diputados logran quorum propio en la cámara baja y salen a decir que son el poder. Pero también es cierto que la oposición no presenta un bloque unificado y homogéneo como venían diciendo.
¿La obra se debería llamar "Oposición estúpida y tonta"? En absoluto. Esta oposición no se equivoca, dice lo que son y piensan. Esta oposición es totalmente reaccionaria, antipopular. Pero antes de acusarme de "oficialista", estimado lector, le advierto que también soy crítico al gobierno. El kirchnerismo está perdiendo la oportunidad histórica de conformar un nuevo movimiento popular. Todo gracias a la política de acercamiento hacia el sector más derecha del peronismo, encarnizado en los intendentes del conurbano y su aparato cuasi mafioso. Estos últimos están afilando los colmillos para, una vez más, comer al sector progresista que se creyó aliarse. Critico al kirchnerismo por dejar pasar el tren de la Historia en cuanto a la posibilidad de armar un espacio plural, político y popular. Esto no se puede hacerlo con los caciques del conurbano que siguen teniendo conversaciones con el nefasto Eduardo Duhalde. Critico al kirchnerismo de sacar la política a las calles, elemento fundamental para la construcción del nuevo movimiento popular. Sólo los movimientos sociales, como la Tupac Amarú, salen a las calles quedando como "piqueteros violentos que perjudican al ciudadano".
En fin... no hay que dejar pasar el tren de la Historia. Aún estamos a tiempo de tomarlo, apenas está saliendo de la estación. Si corremos, lo alcanzaremos aún perdiendo la posibilidad de cargar todo el equipaje que querramos. Pero al menos estaremos en el tren que ya se subieron los pueblos boliviano, venezolano, ecuatoriano, brasileño y otros.




